«La ADICCIÓN es una ENFERMEDAD DEL CEREBRO que se puede tratar.» (Nora D. Volkow, M.D. Directora del National Institute of Drug Abuse).

  • La ADICCIÓN NO ES UN VICIO. Como resultado de investigaciones científicas, se sabe que afecta tanto al cerebro como al comportamiento. Se han identificado muchos factores biológicos y ambientales y las variaciones genéticas que contribuyen al desarrollo y progreso de esta enfermedad. A pesar de todo esto, todavía hay personas que no saben que las drogas cambian el cerebro: modifican su estructura y como funciona. Estos cambios pueden durar largo tiempo y llevar a los comportamientos peligrosos que se ven en las personas que abusan de las drogas. La ADICCIÓN es una enfermedad que se desarrolla sobre un cerebro y una personalidad vulnerable. Para que se desarrolle, suelen coexistir tres factores: una vulnerabilidad neurológica, una predisposición genética determinada y cierto tipo de factores sociales y ambientales. No obstante, el consumo crónico de sustancias es, por sí solo, causa suficiente para que se desarrolle la enfermedad.

El ADICTO es un enfermo recuperable. Al igual que otras enfermedades crónicas, la ADICCIÓN se puede manejar con éxito y, tras un tratamiento adecuado, el adicto puede rehabilitarse completamente.

La ASAM  (American Society of Addiction Medicine) define así la enfermedad de ADICCIÓN:

«La ADICCIÓN es una enfermedad mental, primaria y crónica que afecta los circuitos cerebrales relacionados con la RECOMPENSA, la MOTIVACIÓN, y la MEMORIA. La disfunción en estos circuitos conduce a manifestaciones biológicas, psicológicas, sociales y espirituales. Esto da lugar a individuos que buscan de forma PATOLÓGICA Y CONTINUA RECOMPENSA Y/O ALIVIO mediante el consumo de sustancias y otros comportamientos.

La ADICCIÓN se caracteriza por:

  • Incapacidad para mantener la abstinencia.
  • Pérdida del control de los impulsos.
  • Deseo intenso o ansia de consumo de sustancias (craving).
  • Incapacidad para reconocer las consecuencias derivadas del consumo.
  • Disminución en la capacidad para reconocer problemas significativos en las relaciones interpersonales.
  • Respuestas emocionales disfuncionales.

Al igual que otras enfermedades crónicas, la ADICCIÓN cursa a menudo con recaídas. Sin el tratamiento adecuado o el compromiso con actividades propias de la recuperación, la ADICCIÓN es una enfermedad progresiva y puede derivar en discapacidad irreversible y/o muerte prematura.» (ASAM, 2011)

  • Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ADICCIÓN es una enfermedad cerebral al igual que otros trastornos neurológicos o psiquiátricos reconocidos como son la esquizofrenia y el Altzheimer. Como enfermedad crónica, la OMS equipara la enfermedad de ADICCIÓN a otras enfermedades crónicas como el asma, la hipertensión, el cáncer y la diabetes.
  • Una persona adicta puede controlar su consumo durante un cierto tiempo, ya sea prescindiendo de la sustancia totalmente o consumiendo de forma controlada. A pesar de estas fases de control, las personas que sufren esta enfermedad siempre vuelven a consumir de manera perjudicial y destructiva. Se falla en responsabilidades concretas, como acudir al trabajo, recoger a los niños, asistir a citas sociales, cuidar la higiene y la alimentación, o hacer ejercicio.
  • El ADICTO, en activo, funciona por impulsos sin medir las consecuencias: compras compulsivas, tiene ataques de ira que no maneja, culpa a los demás de todo lo que pasa en su entorno, es incapaz de reconocer que su vida y la de su entorno van mal a consecuencia de su consumo.
  • Muchas veces el enfermo adicto ha destrozado su red social y familiar y la ha reducido exclusivamente a aquellas personas con las que consume. Ya no le interesa nada ni nadie. Solo consumir, recuperarse del consumo y volver a consumir. Además, tiene reacciones emocionales disfuncionales o exageradas. A veces magnifica y otras parece insensible y minimiza. Puede no reaccionar ante un hecho con una carga emocional muy fuerte, como la muerte de un familiar, y sin embargo reaccionar de forma exagerada, iracunda y distorsionada ante un hecho sin ninguna importancia, como que se le caiga un botón de la camisa o que la comida esté fría. En cualquiera de los casos, su reacción no corresponde con la carga emocional del hecho.
  • La remisión espontánea de algunos de los síntomas de esta enfermedad no significa que haya desaparecido. A veces el enfermo adicto se esconde detrás de periodos de abstinencia, a veces muy largos, negando así su enfermedad. Sin embargo siempre, más tarde o más temprano, hay un retorno al consumo o a otros síntomas de la enfermedad.
JavierAdicción